Home » » He Criado Un Buen Hijo - Capitulo 6

He Criado Un Buen Hijo - Capitulo 6



 Los ojos del lobo, que parecían haber caído en un sueño profundo, brillaron de repente. En la oscuridad negra como la boca de un lobo, un feroz ojo rojo brilló de manera extraña. El lobo levantó las orejas y miró fijamente a Abella mientras dormía.
 
Era como si estuviera comprobando si realmente estaba dormida.
 
Después de mirarla durante mucho tiempo, no hubo reacción, luego se levantó y estiró sus piernas hacia atrás.
 
—Ahhh…
 
El lobo, con sus patas delanteras extendidas hacia adelante y sus patas traseras estiradas hacia atrás, estaba completamente relajado, el lobo rápidamente se cepilló el pelaje una vez y se levantó de la cama.
 
El sonido de garras golpeando el suelo resonó en la silenciosa habitación. Aunque nunca fue ruidoso, sus garras podían escucharse en una habitación llena de silencio.
 
El lobo se rascó la oreja una vez con la pata trasera y luego miró a Abella por un momento.
 
Ella todavía estaba profundamente dormida.
 
El lobo se arrastró para silenciar el sonido de los pasos. Pero aún así, las garras causaban un ruido sordo.
 
Eso no le gustó al pequeño lobo y enseguida se convirtió en humano, luego caminó de un lado a otro hacia la puerta principal y con un gran esfuerzo, abrió la cerradura de la puerta.
 
Tan pronto como salió de la casa, Carlyle se transformó de nuevo en un lobo. Luego miró la Montaña Lyle, donde Abella y él se conocieron.
 
“La comida costará bastante en el futuro…”
 
Le vino a la mente lo que había dicho Abella antes de irse a dormir.
 
Carlyle originalmente aprendió a vivir sin comer demasiado, recordaba lo que decía Abella y también que siempre estaba preocupada por el dinero. Entonces pensó:
 
“Para no ser abandonado…”
 
“Debería ser útil.”
 
Carlyle recordó a Abella, quien lo había dejado en las montañas con una mirada sombría en su rostro. Luego rápidamente trató de olvidar esos pensamientos.
 
“No. Mamá me trajo de vuelta.”
 
“Por lo tanto… Por lo tanto, debería ser útil antes de que me desechen nuevamente.”
 
Un pequeño niño lobo se escondió en la oscuridad y se dirigió rápidamente hacia la montaña. Sin embargo, había algo extraño en sus pasos. Al verlo correr desde atrás parecía cojear.
 
Lo cierto era que la figura que corría era un poco diferente a la de los lobos normales y la velocidad era lenta.
 
* * *
 
—Carl… ¿Carlyle?
 
Abella, que abrió los ojos tan pronto como llegó la mañana, no pudo ocultar su expresión de asombro.
 
Probablemente porque Carlyle, que dormía a su lado, tenía un faisán en la boca, además que estaba lleno de barro como si se hubiera revolcado.
 
De alguna manera atrapó un faisán que era mucho más grande que su cuerpo, Carlyle la estaba mirando, moviendo la cola suavemente como si hubiera estado esperando que Abella se despertara.
 
—Tú, tú, tú…
 
Abella, que estaba avergonzada, no pudo seguir pronunciando ni una palabra. Carlyle inclinó su cabeza inocentemente y puso el faisán en el suelo.
 
—Tú, tú… ¿Qué demonios…?
 
“¡Has atrapado un faisán…! ¿Fuiste a las montañas? ¿Solo? ¿Abriste la puerta de la entrada que cerré con llave? ¿En medio de la noche? ¿Por qué…? No, además… ¿sabe cazar?”
 
“Entonces… ¿No puede vivir solo en las montañas…?”
 
Varios pensamientos pasaron por la cabeza de Abella uno por uno. Abella miró al faisán con una expresión desconcertante en su rostro, luego volvió a mirar a Carlyle, que estaba cubierto de barro.
 
—¿Fuiste a las montañas?
 
Carlyle asintió levemente y la tez de Abella se ensombreció.
 
—¿Por qué?
 
El pequeño no entendía la situación. A medida que la expresión de Abella se endurecía, Carlyle comenzó a encogerse de hombros sintiéndose avergonzado.
 
“Pensé que a mi mamá le gustaría que atrapara un faisán…”
 
La cola de Carlyle, que se balanceaba suavemente en respuesta a la reacción inesperada, se detuvo. Sus ojos rojos estaban teñidos de confusión.
 
Después de observar un rato, se dio cuenta de que la situación no iba bien, el pequeño lobo fue directo hacia Abella y comenzó a acariciarla.
 
—Qué…
 
—Bebé…
 
—Qué haces…
 
Carlyle estaba ansioso por aliviar la expresión endurecida de Abella, como si no quisiera hacerla enojar. Frotó sus mejillas contra sus piernas, y trataba de acariciarla con su cuerpo.
 
Abella miró fijamente al faisán sin comprender. No estaba enojada, simplemente no lo entendía.
 
—¿Por qué?
 
Abella se preguntaba por qué este niño había salido a cazar a medianoche.
 
Miró a Carlyle, que sollozaba y frotaba su cuerpo contra el de ella. Los ojos de Carlyle seguían mirando el rostro de Abella quien no parecía relajarse. Luego, rápidamente cambió su forma a la de un humano en lugar de un lobo.
 
—¿Qué…?
 
Carlyle agarró la falda de Abella de inmediato con su pequeña mano. Luego, con una pronunciación confusa, la llamó una y otra vez.
 
—Mamá, mamá…
 
Ante ese llamado, Abella miró a Carlyle a los ojos. Luego como si lo esperara, dijo…
 
—Comida, comida.
 
—¿Comida…? 
 
—Mamá, gastos… comida…
 
Hizo una pausa por un momento ante esas palabras.
 
—Gastos de comida… el faisán…
 
—De ninguna manera…
 
—¿Sabías que estaba preocupada por los gastos de comida…?
 
Las circunstancias eran demasiado claras para decir que no. De lo contrario, ¿por qué habría atrapado ese niño un faisán?
 
Abella se sentía extraña. No tenía ninguna intención de hacer sentir incómodo al niño…
 
—Eres muy ingenioso.
 
Abella miró la pequeña mano que agarraba el dobladillo de su falda, dejó escapar un pequeño suspiro y luego abrazó a Carlyle.
 
—Tienes que lavarte primero. Estás completamente lleno de barro.
 
Dijo en voz baja, tratando de esconder su expresión rígida. Entonces Carlyle siguió a Abella y sonrió con torpeza.
 
* * *
 
Abella limpió a Carlisle.
 
El pequeño no sabía el trabajo por el que tenía que pasar Abella para calentar el agua, pero Carlyle solo gimió de placer porque estaba feliz de que las manos de Abella rascaran todo su cuerpo.
 
Tan pronto como salió de la bañera después de bañarse, Carlyle se sacudió y salpicó agua por todo el lugar.
 
Abella sonrió ya que tenía la apariencia de un cachorro muy tierno. Luego, miró al faisán que había cazado.
 
No importa que Carlyle sea un lobo, sigue siendo solo un bebé lobo… Atrapar un faisán que es tres veces más grande que él…
 
Fue emocionante y fascinante pero al mismo tiempo reconfortante.
 
—Si puedes atrapar un faisán…
 
“Al menos no morirás de hambre en las montañas.”
 
El día de ayer fue ensombrecido por todo lo que pasó.
 
—Sí, mira esto. Puedes vivir solo…
 
Abella se rascó la nuca con torpeza, pensando que tenía que enviar a Carlyle de regreso a las montañas después de la temporada de lluvias.
 
—Todo estará bien.
 
“No es como si pudiera asumir la responsabilidad por el resto de mi vida… Carlyle es un lobo que puede vivir en las montañas.”
 
—Bebé.
 
Abella llamó a Carlyle, con el fin de poder secar su cabello todavía húmedo.
 
Estaba más familiarizado con el nombre “bebé” que con el nombre que Abella le dió, así que habitualmente lo llamaba de esa manera. Carlyle dejó de hacer lo que estaba haciendo y miró a Abella con las orejas erguidas.
 
—Bebé, ¿se lo has traído a mamá?
 
Alguna vez escuché de mi vecina Esha que alimentó a un gato callejero y recibió un gorrión o un ratón como regalo a cambio de eso… El faisán que había atrapado Carlyle no parecía diferente de eso.
 
—¡Ah!
 
Carlyle lloró brevemente como afirmando y Abella le acarició suavemente el cabello. Luego, la cola se movió de lado a lado un poco más rápido.
 
Cuando Abella calmó un poco su mente, solo podía sentir el corazón puro e inocente del niño. De repente, una pequeña emoción brotó en su corazón.
 
—Gracias… 
 
Cuando Abella dijo gracias, los ojos de Carlyle se iluminaron y no pudo ocultar su alegría. Saltando y saltando con pies diminutos, su cola se movía tan rápido que Abella se preguntaba si volaría hacia el cielo gracias a que se balanceaba de lado a lado.
 
Seguramente, gracias a los faisanes que atrape Carlyle, parecía que podrían vivir bien por el momento.
 
—Mi bebé es muy bueno porque me trajo un regalo…
 
—Voy a vender los faisanes que traiga Carlyle para comprar carne para mi bebé. 
 
Con esa determinación, Abella abrazó a Carlyle con fuerza en sus brazos.
 
* * *
 
La caza nocturna de Carlyle no terminó ahí.
 
Salía a escondidas de la casa y se dirigía a las montañas todas las noches cuando Abella se quedaba dormida.
 
Por la mañana, Carlyle estaba cubierto de hojas y pasto, además siempre traía animales salvajes como faisanes y conejos en su boca.
 
Al principio Abella se sorprendió porque no podía adaptarse, pero ahora, acciones como esta de Carlyle evitarán que pierda su estado salvaje en caso de que regrese a las montañas en el futuro, por lo que Abella simplemente sonrió y lo elogió sin detenerlo intencionalmente.
 
—Además, el dinero es bastante bueno…
 
En primer lugar, el dinero que podía ganar una simple herbolaria y el dinero que podía ganar un cazador eran totalmente diferentes.
 
Gracias a Carlyle que no dejaba de cazar, la mesa de Abella ha estado luciendo abundante últimamente.
 
“Sabe cómo entrar y salir de la casa solo, y es bueno cazando. Creo que es bastante inteligente.”
 
Abella pensó mientras veía a Carlyle jugar con su cola en forma de lobo.
 
Estuvo meneando la cola durante un rato y luego se levantó y corrió por la habitación. Aparentemente, los lobos son lobos, por lo que seguramente estar solo en la casa fue un poco frustrante.
 
—Tu cuerpo ha mejorado mucho y la temporada de lluvias está a la vuelta de la esquina…
 
Abella miró a Carlyle con un rostro lleno de orgullo.
 
—Estoy segura de que podremos llevarnos bien aún cuando estés en la montaña.
 
Aunque no lo expresó, Abella se estaba preparando lentamente para separarse de Carlyle.
 
—No debería apegarme demasiado a él.
 
Con esa promesa para sí misma, Abella simplemente comenzó a comer la ensalada que estaba en la mesa.
 
* * *

He Criado Un Buen Hijo